Hegemonia o supervivencia pdf

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Hegemonía o supervivencia / Noam Chomsky. —. Bogotá: Grupo Editorial N o r m a, p.; 21 cm. — (Biografías y documentos). Incluye bibliografías. Hegemonía o supervivencia: La estrategia imperialista de estados unidos / Hegemony or Survival (Spanish Edition) [Noam Chomsky] on medical-site.info * FREE*. KINDLE PDF. Read Download Online Hegemonia O Supervivencia: La Estrategia Imperialista De. Estados Unidos By Institute Professor & Professor Of.

Author:MICHELINE CROOKSTON
Language:English, Spanish, Hindi
Country:Portugal
Genre:Health & Fitness
Pages:698
Published (Last):29.11.2015
ISBN:799-4-40883-520-2
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Hegemonia O Supervivencia Pdf

El famoso lingüista e intelectual estadounidense denuncia en esta obra las terribles consecuencias de la política imperialista de su país. Hegemonia Y Supervivencia biblioteca virtual noam chomsky - cronicon - biblioteca virtual noam chomsky - indice de textos (en el siguiente índice puede. garcÃa * * abogado e noam chomsky hegemonia o supervivencia pdf indice de textos. q hegemonía o supervivencia - primera y segunda parte noam.

Serie Estimaba que las perspectivas eran m u y pobres. Para dar unos pocos ejemplos. Sin duda alguna. Si obtiene una respuesta terminante. Numerosos expertos y agencias de i n - teligencia emitieron admoniciones similares.

El castigo fue severo El tirano, sin embargo, escap inclu- me y qued an ms fortalecido por las sanciones que para la oca- sin le impusieron sus antiguos amigos. Al acercarse el momento de demostrar la nueva n o r m a de la guerra preventiva, en septiembre de , la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, advirti que el prximo indicio de las intenciones de Saddam H u s s e i n bien podra ser una nube en forma de hongo, presumiblemente sobre Nueva York.

Los vecinos de H u s - sein, entre ellos la inteligencia israel, descartaron estas imputacio- nes sin respaldo, puestas en entredicho ms adelante por los inspectores de la O N U. Sin embargo, Washington sigui sostenien- do lo contrario. Desde el primer momento de la ofensiva propagan-. Las afirma- ciones del presidente sobre las amenazas iraques "deberan verse como ntidos intentos por asustar a los estadounidenses para que apoyaran la guerra", agregan dos eminentes estudiosos de las rela- ciones internacionales.

Y este procedimiento se sigue de ordinario. Washington todava se rehusa a suministrar pruebas que sustenten sus denuncias de de una enorme concentracin militar iraqu en la frontera Saudita la principal justificacin que esgrimi para la guerra de , denuncias impugnadas al instante por el nico peridico que las investig, intilmente.

C o n pruebas o sin ellas, el presidente y sus compinches emitie- ron negras advertencias sobre la terrible amenaza que Saddam su- pona para sus vecinos y para Estados U n i d o s y sobre sus vnculos con el terrorismo internacional, insinuando claramente que estaba involucrado en los ataques de s El asalto propagandstico del Gobierno y los medios surti efecto.

A las pocas semanas, un 70 por ciento de los estadounidenses consideraba que Saddam H u s s e i n era. Scott P e t e r s o n , en Christian Science Monitor. Petersburg Times L o s expertos que a n a l i z a r o n fotografas t o m a d a s. P a r a informacin i n -. P a r a marzo, casi la mitad crea que Hussein estaba involucrado personalmente en los ataques s y que haba iraques entre los secuestradores. El apoyo a la gue- rra guardaba una estrecha correlacin con estas creencias.

En el exterior "la diplomacia pblica C a s i el 90 por ciento cree que el rgimen [de Saddam] patroci- na y encubre terroristas que planean futuros atentados contra Es- tados U n i d o s ". El analista poltico Anatol Lieven comentaba que la mayora de los norteamericanos haba sido "engaada La campaa de propaganda de septiembre de tambin bast para darle a la administracin una exigua mayora en las elecciones de mitad de perodo, pues los votantes dejaron de lado sus intereses inmediatos y se resguardaron bajo las alas del poder por miedo al enemigo demonaco.

La magia de la diplomacia pblica hechiz inmediatamente al Congreso. En octubre, este confiri al presidente autoridad para declarar la guerra "en defensa de la seguridad nacional de Estados Unidos ante la continua amenaza que representa Iraq".

El guin nos suena conocido. En , el presidente Reagan declar la emergen- cia nacional, renovada cada ao, debido a que "las polticas y ac- ciones del gobierno de Nicaragua representan una amenaza inusual. En los estadounidenses volvan a temblar de miedo, esta vez frente a Iraq. El lucimiento de la diplomacia pblica en el interior volvi a b r i - llar cuando el presidente "dio un poderoso remate reaganesco' a una guerra de seis semanas" en la cubierta del portaviones A b r a h a m Lincoln el 1 de mayo de Pudo all declarar sin temor a comen- tarios escpticos en su pas que haba conseguido una " v i c t o r i a en la guerra contra el terror" al haber "eliminado a un aliado de Al Qaeda".

No importa que el supuesto vnculo entre Saddam H u s s e i n Tampoco i m p o r t a la nica conexin conocida entre la invasin de Iraq y la amenaza del terror: T a l parece que fue un "enorme retroceso en la 'guerra contra el terror', al incrementar bruscamente el reclutamiento de Al Q a e d a ".

El impacto propagandstico repercuti ms all del final de la guerra. No obstante el fracaso de intensos rastreos en busca de A D M , un tercio de la poblacin crea que las fuerzas de Estados U n i d o s haban encontrado A D M , y ms del veinte por ciento crea que Iraq las haba usado durante la guerra.

Bien pueden ser simples reac- La frase "poderoso remate reaganesco" es presumiblemente una referencia a la orgullosa declaracin de R e a g a n de que Estados. Unidos se "ergua enhiesto" tras haber derrotado la terrible amenaza de Granada.

Algunos comentaristas sagaces aadieron que el apa- ratoso espectculo de Bush que se escenific cuidadosamente a bor- do del USS Abraham Lincoln sealaba "el comienzo de su campaa por la reeleccin en ", respecto de la cual la C a s a Blanca espe- ra que "se construya hasta donde sea posible en torno de los temas de la seguridad nacional, siendo un elemento central de la campa- a la remocin del lder iraqu Saddam H u s s e i n ".

Para reforzar el mensaje, se aplaz el lanzamiento oficial de la campaa hasta me- diados de septiembre de , de modo que la Convencin Repu- blicana, que se reunir en N u e v a York, pueda exaltar al nico lder de tiempos de guerra que est en condiciones de salvar a los nortea- mericanos de una repeticin del 11 de septiembre, tal como hizo en Iraq. La campaa electoral se centrar en " l a batalla de Iraq, en vez de la guerra", como explic el importante estratega poltico republi- cano K a r l Rove.

Eso hace parte de una "guerra mucho ms grande y larga contra el terrorismo, la cual, como lo ve [Rove] en forma clara y quin sabe si fortuita, se prolongar hasta el da de elecciones en ". Y todava ms all, seguramente. As pues, hacia septiembre de los tres factores requeridos para establecer la nueva norma del derecho internacional estaban dados: Iraq se encontraba indefenso, era muy importante y consti- tua una amenaza inminente a nuestra propia existencia. Las cosas siempre podan salir mal.

Pero eso era improbable, al menos para los invasores. La formidable disparidad de fuerzas aseguraba la vic- toria aplastante; y si haba consecuencias humanitarias, se le podan endilgar a Saddam. De ser incmodas, no se investigaran y toda huella desaparecera de vista, si es que el pasado puede servir de gua.

Los vencedores no investigan sus propios crmenes, as que. Este principio admite pocas excepciones: La definicin operativa de crmenes de guerra y crmenes contra la humanidad fue clara: La destruccin de concentraciones civiles urbanas, por ejemplo, se exclua. El principio se ha aplicado en juicios posterio- res, pero nicamente a enemigos derrotados u otros que sin peligro se p u e d a n menospreciar.

Cantada la victoria de la invasin a Iraq, se admiti pblicamen- te q u e uno de los motivos de la guerra haba sido el de promulgar la g r a n estrategia imperial como nueva norma: Un alto funcionario agregaba que "no vacilare- m o s en actuar solos, dado el caso, para ejercer nuestro derecho a la defensa propia mediante la accin preventiva", ahora que la n o r m a quedaba establecida. Pueblos y gobiernos tendrn q u e cambiar su manera de ver el mundo, "de una perspectiva basa- da en las Naciones U n i d a s y el derecho internacional a otra basada en la identificacin" con la agenda de Washington.

La exhibicin de fuerza les ensea que deben dejar de lado "toda consideracin seria del inters nacional" a favor de "los objetivos estadounidenses". Roger Owen, en Al-Ahram Weekly. En un anlisis de su planificacin, el diario The Financial Times dat la decisin de ir a la guerra para mediados de diciembre de , tras la entrega de la declaracin de Iraq sobre armamentos a la O N U.

Eso provoc un sentimiento de rabia en la Casa Blanca. Despus de eso no hubo ninguna perspectiva de una solucin diplomtica".

Lo que sigui fue slo teatro diplom- C o n la gran estrategia no slo proclamada oficialmente sino tambin implementada, la nueva norma de la guerra preventiva entra a ocupar su lugar en el cdigo. Los Estados U n i d o s pueden ahora contemplar casos ms duros. H a y muchas posibilidades ten- tadoras: Irn, Siria, la zona andina y varias otras. Las perspectivas dependen en gran parte de que se pueda intimidar y reprimir a la "segunda superpotencia".

Las modalidades para establecer normas merecen una reflexin ms honda. Por encima de todo, los dueos de los caones y la fe son los nicos con autoridad para imponer al mundo sus exigencias. Un ejemplo elocuente de las prerrogativas del poder es la muy acla- mada "revolucin normativa" con que cerr el milenio. Tras algu- nas salidas en falso, los aos noventa se convirtieron en " l a dcada de la intervencin humanitaria".

El nuevo derecho a intervenir por razones "humanitarias" qued sentado con el valor y el altruismo de Estados Unidos y sus aliados, especialmente en Kosovo y Timor Oriental, las dos joyas de la diadema. Distinguidas autoridades in- terpretan que el bombardeo de Kosovo, en especial, estableci la.

Surge un sencillo interrogante: Desde la Segunda Guerra M u n d i a l se han presentado dos casos mayores de empleo de la fuerza que realmente pusieron fin a crmenes terribles, ambos en forma de defensa propia: N a d a remotamente comparable ocu- rri bajo la gida de Occidente en la dcada de P o r lo tanto, a q u i e n no entienda las convenciones se le puede perdonar que pregun- te p o r qu " l a nueva n o r m a " no fue reconocida como tal en los aos setenta.

La mera idea es impensable y el porqu es claro. Los verdaderos ejemplos de intervenciones que pusieron fin a enormes atrocidades fueron llevados a cabo por la gente equivocada. Peor an, en ambos casos Estados U n i d o s se opuso frreamente a la intervencin y cas- t i g de inmediato al ofensor, especialmente a Vietnam, sometindolo a u na invasin china apoyada por Estados U n i d o s y luego a sancio- nes an ms drsticas que las originales; en tanto que este pas y G r a n Bretaa ofrecieron apoyo directo a los expulsados khmer ro- jos.

De ah se sigue que la de no puede haber sido la dcada de la intervencin humanitaria y que en ese entonces no se podan es- tablecer nuevas normas. En la Corte Internacional de Justicia formul por voto un- n i m e la verdad de fondo, en uno de sus primeros fallos: La Corte slo puede considerar al pretendido derecho de in- tervencin como la manifestacin de una poltica de fuerza, simi- lar a las que en el pasado han dado origen a los ms graves abusos, y que no pueden, pese a los defectos del orden internacional, en-.

Mientras las potencias y los intelectuales de Occidente se admi- raban de haber establecido la nueva norma de intervencin huma- nitaria a finales de la dcada de , el resto del mundo tambin tena sus ideas al respecto. Es muy ilustrativo ver cmo reaccionaron ante, digamos, la repeticin que Tony Blair hizo de los argumentos oficiales para el bombardeo de Serbia en Los blancos del solcito inters de la OTAN no parecieron quedar de- masiado impresionados con la necesidad de resguardar la credibi- lidad de quienes los haban oprimido por siglos.

Nelson M a n d e l a , por ejemplo, conden a B l a i r por "promover el caos internacional, en compaa de Estados Unidos, al ignorar a otras naciones y jugar a los policas del mundo " con sus ataques a Iraq en y a Serbia el ao siguiente. En la mayor democracia del mundo - q u e tras la in- dependencia empez a recobrarse de los funestos efectos de siglos de dominacin britnica-, los esfuerzos de C l i n t o n y Blair por apun- talar la credibilidad de la OTAN y hacer seguro el mundo tampoco fueron apreciados, pero a estas condenas oficiales y de prensa que se hacan en la India no se les prest odo.

H a s t a en Israel, el Estado satlite por excelencia, las pretensiones de Clinton, Blair y una hues- te de admiradores nacionales fueron ridiculizadas por los principa- les analistas militares y polticos como un regreso a la anticuada "diplomacia de caonero" bajo la conocida "capa de rectitud mora- lista" y como un "peligro para el mundo".

O t r a fuente de informacin podra haber sido el movimiento de los No Alineados, que representaba a los gobiernos de un ochenta por ciento de la poblacin del mundo hacia la fecha de su C u m b r e del Sur, en abril del ao 2 0 0 0. La reunin fue la ms importante de su historia; por primera v e z se hizo a nivel de jefes de Estado, quie- nes, fuera de producir un detallado y complejo anlisis crtico de los programas socioeconmicos neoliberales que los idelogos occiden- tales denominan "globalizacin", tambin rechazaron firmemente "el llamado 'derecho' a la intervencin h u m a n i t a r i a ".

Esta posicin fue reiterada en la c u m b r e de pases No Alineados de M a l a s i a , en febrero de , en iguales trminos. Tal vez estos pases haban Es una exageracin decir que slo a los ms poderosos se les confiere la autoridad de establecer normas de comportamiento apro- piado La autoridad a veces se delega a satli- tes de confianza. As, se permite que los actos criminales de Israel establezcan normas: En mayo de , dos eminentes abogados c i v i l e s israeles suministraron " u n a lista deta- llada de todas las liquidaciones e intentos de asesinato que las fuer- zas de seguridad de Israel haban llevado a cabo" durante la Intifada de Al A q s a , entre noviembre de y abril de Consultando registros oficiales y semioficiales, descubrieron que "Israel llev a cabo no menos de intentos de liquidacin" uno cada cinco das , matando a personas, de las cuales eran sospechosas de deli-.

Su conclusin La liquidacin es un crimen en las manos equi- vocadas, pero se justifica, si bien lamentablemente, como un acto de legtima defensa cuando un satlite la lleva a cabo; e incluso esta- blece normas para el "patrn llamado 'socio'" , que da su benepl- El propio "patrn" aprovech el precedente de Israel para el muy celebrado asesinato con misil de un sospechoso en Yemen, junto con otras cinco personas que por azar estaban cerca.

El golpe "se pla- ne convenientemente [como una] sorpresa de octubre Un ejemplo ms ilustrativo del establecimiento de normas es el bombardeo, el 1 de junio de , del reactor de Osirak, en Iraq, por parte de Israel.

Al principio se critic el ataque como una violacin del derecho internacional. M s adelante, cuando Saddam Hussein se transform de amigo preferido en reprobo abominable en agosto de , la reaccin frente a lo del reactor de Osirak tambin cam- bi. Lo que era un delito menor fue tenido ahora por norma cum- plida, muy celebrada por haber frustrado el programa de armas nucleares de Saddam Hussein. No obstante, la norma requera eludir ciertos hechos importan- tes.

Poco despus del bombardeo de , el sitio de Osirak fue v i - sitado por un eminente fsico nuclear, R i c h a r d W i l s o n , en ese entonces jefe del Departamento de Fsica de la U n i v e r s i d a d de Harvard. El cientfico concluy que las instalaciones bombardeadas. Sus con- clusiones fueron c o r r o b o r a d a s por el fsico nuclear iraqu I m a d K h a d d u r i , quien estaba a c a r g o del trabajo experimental en el reac- tor antes del bombardeo y que posteriormente abandon el pas.

El cientfico tambin revel q u e el reactor de Osirak no serva para la produccin de plutonio, a u n q u e tras el bombardeo israel de Iraq tom la "firme decisin de avanzar a toda marcha en la conver- sin de material para la fabricacin de armas". K h a d d u r i calcul que a Iraq le habra tomado d c a d a s obtener la cantidad requerida de material apropiado para esto, de no haberse acelerado bruscamen- te el programa a causa del bombardeo.

Independientemente de los hechos, gracias a la invasin de Kuwait por parte de Iraq u n a dcada despus, la n o r m a que Israel estableci en est a h o r a bien afianzada. Y si de veras el b o m - bardeo de aceler la proliferacin de A D M , eso no demerita la hazaa para nada, ni trae u n a leccin sobre las consecuencias de re- currir a la fuerza v i o l a n d o las anticuadas concepciones del derecho internacional; concepciones que se deben desechar ahora que el patrn, en su desprecio, ha mostrado que son mera "palabrera".

En el futuro, Estados U n i d o s , su satlite Israel y acaso algunos otros preferidos del alma p o d r n apelar a la norma segn tengan a bien.

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Michael Hansen, en Middle East International, 10 de enero de Imad Khadduri. Mass, memorias manuscrito. Scott Sagan y Kenneth Waltz. The Spread of Nuclear Weapons, Norton, , pgs La gran estrategia se extiende a la legislacin nacional de Esta- dos Unidos. C o m o en muchos otros pases, el gobierno sac prove- cho de las atrocidades terroristas del 11 de septiembre para meter en cintura a su propia poblacin. A raz de s, a menudo con dudo- sa relacin con el terror, la administracin B u s h proclam, y ejerci, el derecho de declarar a las personas incluidos los ciudadanos esta- dounidenses como "combatientes enemigos" o "terroristas sospe- chosos" y encarcelarlas sin dictarles cargos ni permitir el acceso de abogados o familiares hasta tanto la C a s a Blanca determine que la "guerra contra el terror" ha culminado con xito; o sea, indefinida- mente.

El Departamento de Justicia de Ashcroft considera "funda- mental [que] si se detiene a alguien como enemigo combatiente, obviamente se le niegue el acceso a los familiares y a la asesora legal". Estos alegatos de autoridad por parte del Ejecutivo han sido corroborados parcialmente por los tribunales, que han fallado que "un presidente en tiempos de guerra puede arrestar indefinidamente a un ciudadano estadounidense capturado como enemigo comba- tiente en el campo de batalla y negarle a esa persona el acceso a un abogado".

El tratamiento que Washington da a los "enemigos combatien- tes" en su campamento de prisioneros de Guantnamo, en una zona todava ocupada de C u b a , motiv sonoras protestas de las organi- zaciones de derechos humanos y de otros, incluido del propio ins- pector general del Departamento de Justicia, en un seversimo informe del que hizo caso omiso el Departamento.

Tras la conquista de Iraq, pronto surgieron pruebas de que los prisioneros iraques estaban siendo sometidos a un tratamiento similar: La C r u z Roja sent una firme protesta por la negativa del alto mando estadounidense a permitirle acceso, tanto a los prisioneros de guerra, en violacin de la Convencin de Gine- b r a , como a los civiles capturados. M s an, estas denominacio- Combatiente enemigo puede ser quienquiera q u e Estados U n i d o s decida atacar, sin pruebas fidedignas, como lo reconoce Washington.

El pensamiento del Departamento de Justicia queda ilustrado p o r un proyecto confidencial filtrado al Centro para la Integridad Pblica, titulado "Proyecto de ley de para el fortalecimiento de la seguridad interna". Este nuevo "asalto a nuestras libertades ciu- d a d a n a s " expande enormemente el poder estatal, segn escribe Jack B a l k i n , profesor de derecho de Yale.

Socava los derechos constitu- cionales al conferir al Estado la autoridad de rescindir la ciudada- n a tras el cargo de proveer "apoyo material" a una organizacin que e s t en la lista negra del fiscal general, as el acusado ignore que la organizacin ha entrado en dicha lista. El proyecto declara que " l a intencin de renunciar a la nacionalidad no tiene que manifestarse de palabra, sino que se puede deducir de la conducta"; lo puede deducir el fiscal general, cuyo j u i c i o debemos acatar como asunto de fe.

Se han hecho paralelos con los das ms negros del ma- cartismo, pero las nuevas propuestas son ms extremistas. El pro- yecto tambin extiende los poderes de vigilancia sin autorizacin j u d i c i a l , legitima los arrestos secretos y brinda una mayor protec-. Se dice que el presidente B u s h tiene en el escritorio un b u s t o de Winston Churchill, obsequio de su amigo Tony Blair. C h u r c h i l l tuvo unas cuantas cosas que decir sobre estos temas: El poder del Ejecutivo para enviar a un hombre a la crcel sin formularle ningn c a r g o contemplado por la ley, y especialmente negarle el veredicto de sus pares, es detestable en el ms a l t o gra- do y se constituye en el fundamento de todo gobierno totalitario, sea nazi o comunista.

La advertencia de C h u r c h i l l con- tra este abuso del poder del Ejecutivo con fines p r e v e n t i v o s y de inteligencia fue pronunciada en , cuando G r a n Bretaa enfren- taba una posible destruccin a manos de la ms brutal m a q u i n a r i a de homicidio de masas de la historia humana.

Quizs a l g u i e n en el Departamento de Justicia d e b e r a meditar acerca de las i d e a s del hombre cuya imagen mira a su lder todos los das. Nat Hentoff, en Progressive, abril de Tambin "poco menos que desapareci- dos" estn los organismos internacionales "que extienden el a l c a n c e de la ley y buscan contener al poderoso y darle una voz al d b i l ".

De ahora en adelante, la fuerza impera; y Estados U n i d o s ejercer esa fuerza segn su parecer. Los analistas concluyen que la estrate- gia incrementar " l a motivacin de los enemigos de Estados U n i d o s para obrar [llevados por su creciente] resentimiento por lo q u e per- ciben como una intimidacin".

Buscarn "formas baratas y f c i l e s de explotar los puntos vulnerables de Estados U n i d o s " , los c u a l e s abundan. El nulo inters que los estrategas de B u s h prestan a esto tambin se evidencia en el hecho de que la Estrategia de S e g u r i d a d Nacional contiene apenas una frase sobre el refuerzo del c o n t r o l de armamentos, por el cual el Gobierno slo muestra desdn.

En un Advierten que "el compromiso aparente de Estados U n i d o s con el enfrentamiento militar activo en pro de una decisiva v e n t a j a na- cional" acarrea enormes riesgos. M u c h o s coinciden con tal opinin, Hay que matizar rigurosamente la opinin de la A c a d e m i a acer- ca de la primaca de la ley sobre la fuerza en las polticas de E s t a d o s Unidos.

War with Iraq. Michael Krepon. En el mundo angloamericano esto es verdad sabida desde los tiempos de A d a m Smith. Este fustigaba amarga- mente a los "comerciantes y manufactureros" de Inglaterra, que eran "de lejos los principales arquitectos" de las polticas y se cerciora- ban de que sus propios intereses fueran "atendidos de modo muy particular", sin importar lo "oneroso" de su efecto sobre terceros, in- cluidas las vctimas de su "salvaje injusticia" as en el extranjero como dentro de la propia Inglaterra.

Las verdades sabidas tienen La opinin de la lite dominante acerca de la O N U qued bien ex- presada en por Francis Fukuyama, ex funcionario del Depar- tamento de Estado de la era Reagan-Bush: Su prediccin result acertada, acaso por basarse en una prctica consecuente que data de los primeros das de la O N U. En esa poca la situacin mundial garantizaba que la O N U fuera poco menos que un instrumento del podero norteame- ricano.

El organismo era muy admirado, aunque el desagrado de las lites por l aument notablemente en los aos siguientes. El cam- bio de actitud sigui a grandes rasgos el curso de la descolonizacin, que abri una ventanita a " l a tirana de la mayora"; es decir, a inte- reses venidos de fuera de los ncleos de poder concentrado que la prensa econmica llama "gobierno mundial de facto" y "amos del universo". Guy de. Cuando la O N U deja de servir de "instrumento del unilateralismo norteamericano" en puntos de inters para las lites, se la ignora.

Una de muchas ilustraciones es la historia de los vetos. Desde los aos sesenta Estados U n i d o s lleva la larga delantera en vetos a reso- luciones del Consejo de Seguridad, en una amplia gama de materias, incluidos llamados a pases para que acaten la legislacin interna- cional. G r a n Bretaa viene segunda, y Francia y R u s i a v a n mucho ms rezagadas. Pero incluso este historial est falseado por el hecho de que el inmenso poder de Washington con frecuencia obliga a ate- nuar resoluciones que objeta, o no permite que algunos asuntos cru- ciales se incluyan jams en la agenda: Saddam H u s s e i n fue condenado en j u s t i c i a por no c u m p l i r a plenitud numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad, aunque menos se habl del hecho de que Estados U n i d o s repudi esas mis- mas resoluciones.

La ms importante de ellas, la Resolucin , peda poner fin a las sanciones cuando el Consejo de S e g u r i d a d constatara el acatamiento de Iraq y luego entrar a eliminar las A D M y sus sistemas de lanzamiento en todo el Oriente M e d i o Artculo 14, en referencia implcita a Israel.

C o m o no existi nunca la posi- bilidad de que Estados U n i d o s acatara el Artculo 14, fue s u p r i m i - do del debate. El presidente B u s h 1 y su secretario de Estado, James Baker, anunciaron a un tiempo que su pas impugnara tambin la princi- pal condicin de la , rechazando cualquier "relajamiento de las sanciones mientras Saddam Hussein est en el poder".

Su secretario de Estado, Warren Christopher, escribi en que el acatamiento iraqu "no basta para justificar el levan-. Jonquires, en Financial Times, 2 4 de enero de Zed, La utilizacin por parte de Washing- 3 9. Los i d e l o g o s de los distintos b a n d o s sern los n i c o s que sepan a c i e n c i a cierta el probable resultado -de aque- llas inspecciones.

No o b s t a n t e , todo el tiempo fue claro que el desar- me por intermedio de i n s p e c t o r e s internacionales no era el objetivo de la a l i a n z a Estados U n i d o s R e i n o Unido US-UK, y que l o s dos pa- ses guerreros no acataran l a s resoluciones atinentes de la O N U.

A l g u n o s comentaristas h a n sealado que Israel ostenta el rcord de desacatos de resoluciones. Turqua y M a r r u e c o s , que g o z a n del respaldo norteamericano, t a m b i n han infringido ms resoluciones del C o n s e j o de Seguridad q u e Iraq. Estas resoluciones a t a e n a cues- tiones de primersima i m p o r t a n c i a: Las resoluciones sobre Iraq tambin aluden a la represin interna, y a u n q u e en este respecto el historial de Saddam Hussein fue horripilante, e r a lamentablemente apenas un proble- ma secundario, como deja v e r el apoyo que le dieron a S a d d a m al- gunos de los actuales f u n c i o n a r i o s de W a s h i n g t o n h a s t a mucho d e s p u s de cometidos sus p e o r e s crmenes y de la guerra con Irn.

Las resoluciones sobre I s r a e l no caen bajo el Captulo VII , que con- lleva la amenaza de fuerza, pero cualquier propuesta de este tipo sera v e t a d a enseguida por Estados Unidos. Dilip Hiro, Iraq: El veto trae a colacin otro importante punto, ausente en las dis- cusiones sobre el acatamiento parcial de Iraq a las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Sencillamente, si Iraq hubiera tenido el de- recho de veto, este pas no habra contravenido ninguna resolucin de la O N U. Es igualmente claro que cualquier discusin seria sobre desafos al Consejo de Seguridad tiene que tener en cuenta los vetos, que son la forma ms extrema de desacato. El debate se esquiva, sin embargo, por las conclusiones que se desprenderan de inmediato. La cuestin del veto no se ignor del todo durante los preparati- vos para la invasin de Iraq.

La amenaza de Francia de vetar u n a declaracin de guerra de la O N U fue condenada con acritud. Cundi la furia contra la i n i q u i d a d de Francia y mucho se habl de castigar al pas que no segua las rdenes de Crawford, Texas. En general, las amenazas de veto por otros pases son un escndalo que revela el "fracaso de la diplomacia" y la actitud mezquina de la O N U. Se- lecciono aqu casi al azar: La apelacin rutinaria al Pero no hay inquietud de que esto pueda des- gastar la legitimidad o credibilidad de la O N U.

Poco hemos debido sorprendernos, por consiguiente, cuando en octubre de un alto funcionario del gobierno de B u s h explic que. Esta posicin recibi el respal- do del presidente y el secretario de Estado, C o l i n P o w e l l , q u i e n aa- di que "obviamente, el C o n s e j o siempre podr sentarse a c e l e b r a r ms discusiones", pero " n o s o t r o s tenemos autoridad para hacer lo que consideremos necesario". Haciendo eco a P o w e l l , Andrew C a r d , jefe d e Personal d e l a C a s a Blanca, explic que " l a O N U pue- de reunirse a debatir, pero no necesitamos su p e r m i s o ".

El "decente respeto [del g o b i e r n o ] por la opinin de la humani- dad [al exponer] las causas q u e lo empujan" a la accin, fue enfati- zado cuando Colin Powell se present ante el Consejo de S e g u r i d a d unos meses despus para a n u n c i a r el designio de W a s h i n g t o n de em- prender la guerra.

Un funciona- rio dijo: David Sanger y Julia Preston. Si los dems miembros del Consejo nos quieren alcanzar, podramos detenernos un momento a firmar sobre la lnea punteada", pero nada ms. Se le notific al Bush y B l a i r recalcaron su desprecio por el derecho y los orga- nismos internacionales en una posterior reunin cumbre en una base militar de Estados U n i d o s en las Azores, donde se les uni el primer ministro espaol Jos Mara Aznar.

Nuestra invasin es legtima, declar B u s h , porque "los Estados U n i d o s de Amrica poseen la autoridad soberana para usar la fuerza con el fin de garantizar su propia seguridad nacional", amenazada por Iraq con Saddam o sin l. La O N U es irrelevante por- que "no ha estado a la altura de sus responsabilidades"; o sea, seguir las rdenes de Washington.

Estados U n i d o s "har cumplir las justas exigencias del m u n d o " as el mundo se oponga abrumadoramente. Washington se afan tambin por desnudar ante los ojos del mundo entero la vacuidad esencial de sus declaraciones oficiales. En una conferencia de prensa, el 6 de marzo, el presidente afirm que apenas exista " u n a pregunta nica: A c t o seguido dej. Michael Gordon. Las inspecciones de la O N U y las delibe- raciones del Consejo de S e g u r i d a d eran, pues, una farsa, y ni siquiera el cumplimiento comprobado a satisfaccin t e n d r a relevancia.

Estados Unidos instaurara un r g i m e n de su agrado aunque Saddam se desarmara p o r completo y a u n q u e l y sus hues- tes se esfumaran, como se recalc en la c u m b r e de las Azores. De hecho, haba constancia previa del d e s i n t e r s presidencial por la nica pregunta. Ms adelante, cuando la g u e r r a e m p e z a b a a perder impulso, Fleischer restaur la importancia inicial de la "nica pregunta": Bush, en New York Times, 7 de marzo de Mientras tanto, C o l i n Powell contradeca la declaracin presi- dencial de que Estados U n i d o s tomara el control de Iraq a como diera lugar.

Eso es todo, en pocas pala- bras Esa es la pregunta. No hay otra". Volvemos a la "nica pregunta", desvirtuada por el presidente cinco das antes y otra vez al da siguiente.

C u a n d o comenz la invasin, Powell volvi a la "nica pregunta". Iraq era "objeto de un ataque por haber violado las obligaciones internacionales' contempladas en el acuerdo de ren- dicin de , que exiga la revelacin y desarme de su peligroso arsenal". Todo lo dems que se ha aducido es, por lo tanto, irrele- Estados U n i d o s decide unilateralmente impedir que los ins- pectores realicen su tarea; y el acuerdo de le da el derecho de apelar a la violencia, a pesar de lo estipulado all explcitamente.

Cambiamos a otra fecha cualquiera y otro pblico, y el objetivo es ahora llevar la "liberacin" y la "democracia" no slo a Iraq sino a toda la regin, un "noble anhelo". El mensaje es claro: Ustedes nos "alcanzan", o si no Queda por explicar por qu la amenaza de las A D M se volvi tan grave despus de septiembre de , siendo que antes la consejera de Seguridad N a c i o n a l , Condoleezza Rice, se haba mostrado de acuerdo con el consenso de que "si realmente adquieren A D M no las. El castigo p o r estar "contra nosotros" p u e d e ser severo, y l o s beneficios de alcanzarnos y s e g u i r siendo " r e l e v a n t e s " son jugosos.

Se despacharon altos funcionarnos de la nacin ante pases m i e m - bros del C o n s e j o de Seguridad p a r a "instar a los lderes a votar c o n Estados U n i d o r sobre Iraq o a r r i e s g a r s e a ' p a g a r un alto precio'", punto nada insignificante para a q u e l l o s pases d b i l e s "cuyos inte- reses reciban p o c a atencin a n t e s de obtener u n a silla en el C o n s e - jo".

Los diplomticos m e x i c a n o s trataron de e x p l i c a r a los emisarios de Washington que el pueblo "se opone en su i n m e n s a mayora a la guerra", pero el argumento fue repudiado por r i d c u l o. Un problerma especial se l e s present a los " p a s e s que han s u - cumbido a las presiones p o p u l a r e s para abrazar la democracia [y] ahora tienen un pblico al cual rendirle c u e n t a s ' '. Para estos, entre las repercusin es de asumir en s e r i o las prcticas democrticas pue- de estar el estrangulamiento econmico.

En c o m p a r a c i n , "mster Powell dej en claro que los a l i a d o s polticos y militares de Estados Unidos disfrutarn de d o n a c i o n e s ". Las recompensas por c u m p l i r rdenes i n c l u a n no slo ayudas financieras, s i n o tambin autorizacin para i n t e n s i f i c a r las atrocida- des terroristas.

Al presidente r u s o , Vladimir P u t i n , de cuya afinidad. Ntese que s no incidi sobre estos estimativos de riesgo. Jeanne Cummings y Robert Block. Cabe imaginarse que son ciertas otras razones para inquietar- se por el apoyo de Washington al terrorismo de Estado. P a r a hacer ver que ese tipo de reacciones son "irrelevantes", el jefe de una orga- nizacin de caridad islmica fue sentenciado en una corte federal por el cargo de haber desviado fondos hacia los chechenos que oponan resistencia a la brutal ocupacin militar rusa, justo cuando a P u t i n se le daba luz verde.

El jefe de esa misma organizacin tambin fue acusado de la financiacin de ambulancias para Bosnia; en esa oca- sin, tal parece que el delito se cometi por las mismas fechas en que Clinton aerotransportaba integrantes de Al Qaeda e Hizbol a Bosnia para colaborar del lado norteamericano en las guerras que entonces se libraban. A Turqua se le ofrecieron alicientes similares: De manera admirable, Turqua no cedi por completo, dando a Occiden- te una leccin de democracia que caus tremenda ira y, como anun- ci secamente el secretario de Estado, Powell, un castigo inmediato a la infraccin.

Las "sutilezas diplomticas" son para los que prefieren llamar- se a engao, como pasa c o n el aparente respaldo de los miembros del Consejo de Seguridad a la resolucin propuesta por Esta- dos Unidos. El respaldo es de hecho sumisin: En los sistemas legales que pretenden ser.

Eric Lichtblau. Ver pg En los asun- tos internacionales, sin e m b a r g o , se la acepta como d i p l o m a c i a. Tras la guerra de Iraq la O N U otra vez result " i r r e l e v a n t e " , ya que su "complicado sistema de intercambio con Iraq" c a u s a b a pro- blemas a las compaas estadounidenses que haban o b t e n i d o con- tratos concedidos por el g o b i e r n o militar norteamericano. Pero ahora se atravesaba en el ca- mino.

De ah que, en p a l a b r a s de un "diplomtico de la c o a l i c i n " , Estados Unidos quera "que el mensaje fuera: Diplomticos de todos los bandos concuerdan en que el asunto de fondo es "hasta dnde se deben dar manos libres a E s t a d o s U n i - dos en el manejo del petrleos iraqu y en el establecimiento de un go- bierno que lo suceda".

Otras naciones, la gran mayora de la poblacin estadounidense y hasta donde tenemos informacin el pueblo de Iraq prefieren " e x t e n d e r la supervisin de la O N U " en el pas y "normalizar las r e l a c i o n e s di- plomticas y econmicas i r a q u e s " , as como sus asuntos i n t e r n o s , dentro de este o r d e n a m i e n t o.

A travs de todos estos cambios en las justificaciones y pretex- tos, un principio permanece invariable: Estados Unidos d e b e termi- nar detentando el dominio e f e c t i v o sobre Iraq, bajo alguna fachada democrtica si resulta f a c t i b l e. Sobre las actitudes de Iraq. Que la "ambicin imperial estadounidense" se extienda a todo el mundo despus del derrumbe de su nico rival de importancia no debe despertar mayor sorpresa.

Ya hubo, sobra decirlo, numerosos predecesores, con consecuencias no muy gratas de recordar. S i n embargo, la situacin actual es diferente. En la historia nunca ha habido nada que se parezca remotamente al cuasimonopolio de ins- trumentos de violencia en gran escala en manos de un solo pas; razn de ms para someter sus prcticas y doctrinas operativas a un escrutinio excepcionalmente cuidadoso.

La alarma se agudiz an ms cuando la administracin B u s h se de- clar un "Estado revisionista" con la intencin de gobernar el mundo en forma permanente, convirtindose, en el sentir de algunos, en una "amenaza contra s mismo y contra la humanidad" bajo la direccin de "nacionalistas radicales" que buscan el "dominio unilateral del mundo mediante la superioridad militar absoluta".

Las inquietudes no son del todo nuevas. En el perodo de C l i n t o n , el distinguido analista poltico Samuel H u n t i n g t o n deca que para la mayora del mundo Estados Unidos se estaba "convirtiendo en la superpotencia malhechora, [considerada] la mayor amenaza exter-. Anatol Lieven, en London Review ofBooks, 3 de octubre de Robert Jervis, entonces presidente de la Asociacin Estadounidense de Ciencia Poltica, adverta que "a los ojos de gran parte del mundo el principal Estado malhechor del pla- neta es, en efecto, Estados U n i d o s ".

Junto con otros, ellos predije- ron que podran surgir coaliciones para hacer contrapeso a la superpotencia descarriada, con sobrecogedoras implicaciones. Prestantes personajes de la lite de la poltica exterior sealan que no es probable que los posibles blancos de la ambicin imperial estadounidense esperen impasibles a que acaben con ellos. Las po- lticas de Washington conducen, por lo tanto, a la proliferacin de A D M , concluye este, tendencia que se acelera por el empeo de Es- tados Unidos en desmantelar los mecanismos internacionales esta- blecidos para controlar el recurso a la violencia.

Las advertencias se repitieron cuando Bush se aprestaba a invadir Iraq: Otro conocido experto advierte que es posible que "la estrategia general de la guerra preventiva" d a otros "abruma- dores incentivos para enarbolar armas de terror y destruccin ma- siva" como disuasin contra el "desmedido uso del podero norteamericano".

M u c h o s han sealado hacia un probable i m p u l - so a los programas de armas nucleares en Irn. Y "no hay duda de que la leccin que los norcoreanos aprendieron de Iraq es que la disuasin nuclear es necesaria", coment Selig H a r r i s o n. Robert Jervis, en Foreign Affairs, julio-agosto de Steven Miller en Kaysen y otros. War wth Iraq. Jack Snyder,. En las postrimeras del ao Washington enseaba una lec- cin terrible al mundo: M a r c h a m o s impetuosos contra Iraq porque sabemos que est en ruinas e inde- fenso; pero Corea del Norte, aunque es una tirana an peor y mu- cho ms peligrosa, no es un blanco apropiado mientras pueda causar tantos estragos.

Esta leccin difcilmente podra ser ms v i v i d a. Otra inquietud recae sobre la "segunda superpotencia", la opi- nin pblica. El "revisionismo" de la dirigencia poltica no era lo nico sin precedentes: Las comparaciones con Vietnam son frecuentes. La pregunta que tanto se formula: U n a comparacin j u s t a viene al grano: La protesta no cobr importancia hasta aos despus, tras haberse despachado cientos de miles de tropas nortea- mericanas, haber arrasado reas densamente pobladas con bombar- deos de saturacin y haberse extendido la agresin al resto de Indochina.

Para cuando las protestas alcanzaron cierta magnitud, ya el historiador y experto en Indochina Bernard F a l l , un acrrimo. En , cuarenta aos despus y en contraste elocuente, hubo protestas masivas, firmes y sustentadas en principios, desde antes del lanzamiento oficial de la guerra. Sin el miedo y el engao sobre Iraq que se esparcieron por Estados U n i d o s , la oposicin de pre- guerra probablemente habra alcanzado all los mismos niveles que en otras partes del mundo.

Ello refleja un crecimiento constante en estos aos de la intolerancia hacia la agresin y las atrocidades, entre muchos otros cambios de este tipo.

La dirigencia es bien consciente de estas tendencias. H a c i a se tema tanto al pblico, que el Estado M a y o r Conjunto tuvo que deliberar sobre si "quedaran suficientes fuerzas disponibles para controlar los desrdenes civiles" de ser enviadas ms tropas a Viet- nam.

En el Departamento de Defensa teman que un mayor desplie- gue de tropas pudiera "provocar una crisis nacional de proporciones nunca vistas". La administracin Reagan en un principio trat de C u a n d o Bush 1 tom posesin de su cargo en , la reaccin del pblico estuvo otra vez muy al frente en la agenda poltica.

Los gobiernos entrantes suelen comisionar un informe de. Doubleday, Estos informes son secretos, pero en se filtr un pasaje sobre "casos en los que Estados U n i d o s se enfrenta a enemigos mucho ms dbiles". Los analistas aconsejaban que el pas los "derrotara rpida y contun- dentemente". C u a l q u i e r otro resultado sera "vergonzoso" y podra "socavar el apoyo poltico", considerado tenue.

Ya no estamos en los aos sesenta, cuando la poblacin toleraba una guerra asesina y destructiva durante aos sin protestas visibles. Los movimientos activistas de los ltimos cuarenta aos han pro- ducido un importante efecto civilizador en muchos campos. H o y en da, la nica manera de atacar a un enemigo mucho ms dbil es montando una ofensiva propagandstica para pintarlo como una amenaza inminente o quizs como implicado en un genocidio, con la tranquilidad de que la campaa militar estar lejos de parecer una guerra de verdad.

Las preocupaciones de las lites se extienden al impacto de los nacionalistas radicales del gobierno de B u s h sobre la opinin pblica mundial, que por mayora aplastante se opuso a sus planes de guerra y posturas militantes. Esos factores sin duda han tenido peso en el descenso general de la confianza en los lderes revelado en una en- cuesta que el Foro Econmico M u n d i a l public en enero de Segn esta, slo los directores de las O N G contaban con la confian- za de las mayoras, seguidos por los lderes de la O N U y los guas espirituales y religiosos, luego por los gobernantes de Europa O c c i - dental y los dirigentes econmicos, justo por encima de los ejecuti- vos de grandes corporaciones.

M u c h o ms abajo, en el fondo, estaban los gobernantes de Estados U n i d o s. Guy de Jonquires, en el Financial Times. Una semana despus de conocerse la encuesta, el Foro Econ- mico M u n d i a l cumpla su cita anual en Davos, Suiza, pero sin la euforia de aos anteriores.

Para los "dueos de la m o v i d a " haba pasado ya la hora de la "fiesta global". Klaus Schwab, fundador del F E M , identific la razn ms concluyeme: Antes de presentarse, Powell fue puesto sobre aviso de lo "feo" del ambiente en Davos, segn inform The Wall Street Journal. No los abrum ni mucho menos el "nuevo mensaje claro" de Powell: El tema del F E M era "Generacin de confianza', con sobrada razn. Powell subray en su discurso que Estados Unidos se reserva "el derecho soberano de emprender acciones militares" cuando y segn decida.

Dijo tambin que nadie "confa en Saddam ni en su rgi- men ". Powell tambin asegur a su pblico que las armas de Saddam Hussein tenan "el objetivo de intimidar a los vecinos de Iraq", pero olvid explicar por qu esos vecinos no parecan percatarse de la amena- za.

Con todo y lo que desprecian al tirano homicida, los vecinos Adems de conocer los nefastos efectos de esas sanciones sobre la poblacin, los vecinos saban tambin que Iraq era uno de los pa- s e s ms dbiles de la regin: P o r esa y otras razones, los pases vecinos llevaban varios aos re- p a r a n d o las relaciones con Iraq en contra de la fuerte oposicin es- tadounidense.

Al igual que el Departamento de Defensa de Estados Unidos y la C A , saban "perfectamente bien que el actual Iraq no es amenaza para nadie en la regin, mucho menos para Estados U n i - d o s ' " y que "sostener lo contrario sera deshonesto". Para cuando se congregaron en Davos, los "dueos de la movi- da " haban odo noticias an ms desagradables sobre la "genera- c i n de confianza".

U n a encuesta de opinin en Canad revel que m a s del "36 por ciento de los canadienses pensaba que Estados U n i - d o s era la mayor amenaza a la paz mundial, contra apenas el 21 por c i e n t o que mencionaba a Al Qaeda, el 17 que escoga a Iraq y el 14 que optaba por Corea del Norte".

Eso a pesar de que la imagen gene- ral de Estados U n i d o s haba mejorado en un 72 por ciento en C a n a - d en comparacin con su brusca cada en Europa Occidental. U n a encuesta informal llevada a cabo por la revista Time revel que ms d e l 80 por ciento de los que respondieron en Europa consideraba a E s t a d o s Unidos como la mayor amenaza contra la paz mundial.

A s las cifras fueran erradas por un considerable margen, no dejan de ser alarmantes.

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Su significancia se ve reforzada por encuestas inter-. C a d a vez ms personas en el mundo piensan que el p r e s i d e n t e Bush es una amenaza mayor contra la paz del mundo que el presidente iraqu, Saddam Hussein". En palabras de un f u n c i o n a r i o del Departamento de Estado citadas por el diario, " L o que est en discusin no es el tema de Iraq. En el mundo hay una angustia r e a l sobre nuestro podero y lo que ellos perciben como la crudeza, a r r o g a n c i a y unipolaridad" de las accio- nes del Gobierno.

El mundo ve al presidente B u s h c o m o amenaza". Tres semanas despus, un artculo de portada de N e w s w e e k , firmado por el director de asun- tos exteriores, adverta i g u a l m e n t e que el debate mundial no giraba en torno a Saddam: U n a g u e r r a con Iraq, aunque exitosa, podra so- lucionar el problema i r a q u ; pero no soluciona el estadounidense.

Hegemonia-o-Supervivencia-Chomsky.pdf

Lo que preocupa por encima de todo a las gentes de todo el mundo es vivir en un mundo m o l d e a d o y dominado por un solo pas, Estados Unidos. Y ahora abrigan hondas sospechas y temores respecto de nosotros". Tras s, en un m o m e n t o de enorme condolencia y solidaridad del mundo con Estados U n i d o s , George B u s h pregunt: La pregunta estaba mal formulada, y poca atencin se prestaba a la pregunta c o r r e c t a.

Pero en menos de un ao el Gobier- no logr brindar una r e s p u e s t a: Sobre las encuestas intermacionales. Fareed Zaleara, en Newsweek, 24 de marzo de Pero si continan, el miedo y odio que han inspirado se podran extender al pas, que adems han cubierto de vergenza". Sobre este punto es difcil ignorar las pruebas existentes. P a r a Osama ben Laden esta victoria bien pue- de superar sus ms descabelladas fantasas. P o r ende, nuestras intervenciones son necesariamente rectas en su inten- cin, si bien a veces torpes en su ejecucin.

En las propias palabras de Wilson, tenemos "ideales elevados" y estamos comprometidos con " l a estabilidad y la rectitud", as que es apenas natural que, como escribi para justificar la conquista de Filipinas, "nuestro i n - ters marche avante, altruistas y todo como somos: En la versin actual un principio rector "define los parmetros a los que se cie el debate de polticas", en un consenso tan amplio que slo excluye los "jirones sobrantes" de la izquierda y la dere- cha, "autoritarias al punto de ser prcticamente inmunes a todo reto".

Este principio es el de "Amrica como vanguardia histrica": P o r consiguiente, su hegemona realiza el propsito de la historia, y sus logros redundan en el bien comn, no hay ni que decirlo, de modo que la evaluacin emprica es inne-.

Cornell, El principio primordial de la poltica exterior, con arraigo en el idealismo wilsoniano y transmi- tido de Clinton a Bush II, es "el imperativo de la misin estadouni- dense como vanguardia de la historia en la transformacin del orden mundial y, al hacer esto, en la perpetuacin de su propio dominio", guiada por "el imperativo de la supremaca militar, sostenida a per- petuidad y proyectada globalmente".

En virtud de su exclusiva comprensin y manifestacin del pro- psito de la historia, Estados Unidos tiene el derecho, es ms, la obligacin, de obrar como sus lderes decidan que es mejor, por el bien de todos, entindanlo o no los dems.

Y como a su noble ante- pasado y actual socio menor, el Reino Unido, a Estados Unidos no se le puede impedir la realizacin del trascendental propsito de la historia, aunque los idiotas y los resentidos lo sometan "al vilipen- dio" que padeci su antecesor en el gobierno del mundo, segn di- cen sus ms insignes paladines. Council on Foreign Relations. Stimson Center.

Con distintas amenazas en mente. Gary Hart y Warren Rudman co-presidentes. Quienes en ese entonces tomaban las decisiones sin duda entendieron que el destino del mundo esta- ba en sus manos.

Kevin Sullivan. Woodrow Wilson International Center for Scholars. Cold War International History Project. Al agudizarse la crisis. Garthoff comenta que el evento " s i n d u d a 4 Lloyd. Brookings Institution. Reftections on the Cuban Missile Crisis. Adlai Stevenson. C o m o un mero ejercicio intelectual. C o m o los poderosos moldean la historia.

Estados Unidos y sus a l i a d o s. Reflexionando sobre esta d i f e r e n c i a. Las ojivas de combate siguieron bajo el control de Estados Unidos. Viet Cong. A pesar de todo esto. Nosotros somos "buenos" quie- nesquiera que seamos nosotros y ellos son "malos". Eso es cierto. The Army and Politics of Indonesia. Fue uno de una serie de casos parecidos que llega- ron a s e r todo un torrente. Adam Clymer. H u b o quienes pensaran que lo hizo. Tal parece que no hubo temor alguno.. Su con- sejero de Seguridad N a c i o n a l.

Traduciendo al marciano: J F K dijo: Kennedy no abrigaba dudas sobre la amenaza de los misiles rusos en C u b a. Y hemos elaborado planes muy detallados ". The Kennedy Tapes. Los organismos de ayuda. En un plano igual de imbecilidad moral. Abundan los ejemplos al respec- to.

No podemos aceptar el veto de ninguna otra potencia". Pero poco de nuevo tiene: La palabra "ruido" implicaba " u n clamor disonante. El alto consejero. El historiador Thomas Paterson concluye. Kemedy's Quest for Victory.. Imperial State and Revolution. En cambio. Ya en marzo. Managing the Counterrevolution. Ij Morris Morley. En mayo. University Press of the South. Recfeless Gamble. Cuatro meses antes. Por tal motivo. Henry Cabot Lodge.

El resultado f u e medio siglo de horrores. El e m b a j a d o r estadounidense. Memorando al presidente. La inteligencia informaba que el apoyo popular de C a s t r o era muy extendido.

Ivan Dee. Paterson y otros. Kennedy's Quest. The Kennedys and Cuba. Robert Kennedy. La frase citada es de Arthur Schlesinger. Para los textos completos. K e n n e d y era consciente de que los aliados "nos 17 creen un poquito l o c o s " en lo que toca a C u b a. The War of Conflicting Missions. En marzo.

Edward Lansdale. Un prudente empleo del terror debe ahorrarle r i e s g o s a quien lo perpetra. F u e r o n canceladas formalmente el 30 de oc- t u b r e. Ke nnedy's Questfor Victory. May y Zelikow. S i m i l a r e s acti- tudes prevalecen a lo largo de las discusiones i n t e r n a s. Center for International Policy.

Bosch fue responsable de otros treinta actos de terrorismo. Boston Globe. Andrew Cawthorne. Juan Tamayo. Considerado en general como el "genio creador" del atentado. Kent State. En discusiones p r i v a d a s. De modo similar. Unfinished Business. Las investi- gaciones de los expertos norteamericanos cuentan o t r a historia. C a r t e r retuvo to- das las ayudas. Shirley Christian. L o s peligros de la "idea de Castro" son particularmente graves.

El informe registraba. Los logros del t e r r o r i s m o internacional se e x c l u y e n de la historia higienizada. Al rechazar un concepto legal de Por ende. De hecho. Lincoln Gordon. M i e n t r a s los torturadores y v e r d u g o s llevaban a cabo su trabajo. Pero eso es algo inu- sual. A pesar de las enormes ventajas del " C o l o s o del Sur"..

The Politics of Military Rule in Brazil. Para tomar uno de muchos ejemplos de otras partes del mundo. El argumento suena otra vez conocido. Citado por Mark Curtis en Web of Deceit. Daniel Patrick M o y n i h a n. Corea del Norte y C u b a ya no se dedican tanto como antes a pro- 49 Victoria Brittain. En el peor de los casos. Western State Terrorism. Prevalece un principio capital: Edward Herman. Podemos conceder que hubo al- gunas fallas en n u e s t r o por lo general loable esfuerzo.

The Real Terror Network. Las guerras de I n d o c h i n a son un notable ejemplo. Barry Gewen. El terrorismo internacional de 52 Reagan y B u s h en Nicaragua y otras partes no existe.

The Political Economy of Human Rights. The Trial of Henry Kissinger. Basic Books. Political Economy of Human Rights. Parte del mismo material aparece en Christopher Hitchens. Just War against Terror. Thomas Wallker ed. De ese simple ejercicio se pueden s a c a r algunas conclusiones s o b r e el futuro.

Reagan "Versus the Sandinistas. Recuerdo a un h o m b r e llamado Winston Churchill. Para Libia. Para la Emergencia Nacional. Necessary Illusions. C u a n d o explicaba el bombardeo de L i b i a en Old and New. Walter Robinson. Reagan Versus the Sandinistas. En cumplimiento de este cometido el secretario de Estado. Thomas Walker. Current Policy. Departamento de Estado. Y no con medidas suaves: The War in Nicaragua. Thomas Carothers.

Johns Hopkins. Un componente del triunfo. En el sector de la salud. Exporting Democracy. Managua y Cambridge. Corte Internacional de Justicia. La sentencia se aplica a muchos otros casos. La Corte. A la cabeza de su equipo legal estaba el distinguido profesor de Dere- cho de H a r v a r d A b r a m Chayes. Paul Reichler. Juristas con- notados por su defensa del ordenamiento m u n d i a l rechazaron el fa- llo con el argumento de que Estados U n i d o s " n e c e s i t a la libertad de defender la libertad" Thomas Franck.

The Washington Post. En tales casos no se piensa. P o r consiguiente.. D e l ala columbina. Paul Farmer. Citado por Paul Farmer. El "destructor de poblaciones". AIDS and Accusation. New York University. Seeds of Empire. Israel y El Salvador: El vocero del Departamento de Estado.

En vez de eso. Eso no es sorprendente: Los halcones clamaron por un bombardeo a Nicaragua para castigar su nuevo crimen. Por []. Sus remesas. H a y algo de verdad en eso: Sobre los informes de una amplia gama de expertos comentaristas. Las atrocidades de s pueden ser tildadas de " A p o - calipsis".

Washington Post.. En reemplazo de Reich como subsecretario. A 74 Abrams se le une Otto Reich. Su antecesor. Sobre Reich y Noriega. John Poindexter. La pregunta es jus- 77 ta. Un periodis- ta comentaba: Report on the Americas. Institute for Public Accuracy.

Sobre las encuestas. George Shultz. Las atrocidades de s represen- taron para ellos la oportunidad de adelantar sus viejos objetivos con redoblada intensidad. La primera vez que se hizo eso. Las respuestas o p e r a t i v a s son dicientes. Real Terror Network: Chomsky y Herman. Western State Terrorism []. El objetivo. Terror and Taboo. Dereje Asrat y otros. Mientras tanto. Children on the Front Line. Sobre el CNA. Los rusos se decidieron de mala gana y dentro de unos objetivos limitados y defensivos.

A Journey through the Cold War. Un mes antes. En octubre de Unholy Wars. J o h n Cooley. La pista intelectual condujo a los seguidores del j e q u e Omar Abdel R a h m a n. Sobra 5 enumerar otras consecuencias alrededor del mundo.

Todos ellos f u e r o n derrocados desde dentro. O t r o f a v o r i t o era el pre- sidente Suharto de Indonesia. Saddam Hussein's Gulf Wars. Entre otros estaban Ferdinando M a r c o s. Ceausescu ofrece un caso instructivo. Sobre Duvalier. Bush dijo: Tanto era el afecto del secretario de Estado Shultz por Manuel Noriega. Al poco tiempo.. La respuesta resulta conocida: Siempre hay que oponerse a ellos'". Howard LaFranchi.

Tan pronto eliminaron al preferido "comunista bueno". Entre ellos. Sobre Marcos. Departamento de Es tado al senador Daniel Inouye. Robert Fisk. An inquiry into the Algerian Massacres. Lara Marlowe en Irish Times. Was- hington "tiene mucho que aprender de Argelia en formas de com- batir el terrorismo". Bush impuso nuevos hitos en el apoyo al terror y la tortura con la oferta de ayuda militar y otros auxilios al gobierno argelino. H a c i a noviembre de En la primera guerra contra el terror las amenazas contra los norteamericanos eran inmensas.

Michael Meeropol. Reagan fue catalogado junto a N i x o n como el menos popular de los ex presidentes v i v o s. El expediente nacio- nal exhibe una consistencia similar.

Right Turn. Top Heavy. Cuando el gobierno de Bush I tocaba su fin. Antes de que los ciudadanos respiraran t r a n q u i l o s por el ventu- roso escape del presidente de los francotiradores libios. El episodio fue pronto relegado al o l v i d o. Gadafi mar- chaba nuevamente. Supuestamen- te. Imperial Alibis. Stephen Shalom. Precisamente cuando empezaban a m e n g u a r las amenazas de Libia. P o r fortuna nuestro caudillo vino al rescate. Anthony Lewis. Imaginemos las consecuencias si otros tuvieran suficiente poder para prohijar la doctrina de Reagan y Lewis.

Feliz mente. Es "verdad como un templo". El miedo a ella es. Un ejemplo famoso es la tra- vesura racista de Bush I. A pesar de abundantes pruebas de lo con- trario. Lo mismo pasa con las drogas: Thomas Pickering.

Notes from the Minefield. Bush II sigue la pauta con recortes de impues- 17 Hodding Carter. Kotlikoff y Sachs. Entre los efectos. La grave crisis financiera de al- gunos estados y ciudades profundiza el problema.

Este estu- dio iba a aparecer en el informe de presupuesto anual publicado en febrero de Jackie Calmes y John D. A r i Fleischer. El portavoz de la C a s a Blanca. Estas perversas doc- trinas derivan del principio de la solidaridad. Para salvar las 21 Paul Krugman. En el listado de demoliciones. Si las pensiones.

Medicare y la Seguridad Social. La Seguri- dad Social. Tras una disparada de la popularidad presidencial con motivo de s Martin Sieff. Reconociendo su vulnerabilidad en temas nacionales. La segunda ratificaba el Protocolo de Ginebra de Janes [].. George Tenet. Estados Unidos e Israel. A m b a s se aprobaron por unanimidad. Jimmy Burns y Mark Huband. Richard Betts. Marlise Simons. Sebastian Rotella Hart y Rudman. La inminencia del peligro se hizo patente en tras el atentado con explosivos contra el World Trade Center el cual.

America's Achilles. Mucho antes de s Sobre inteligen- cia de Estados Unidos. Barton Gellman. Richard Falkenrath. Worlds in Collision. Robert Newman y Bradley Thayer. America-Still Unprepared.

Washington Post 31 de octubre de Investigaciones de posguerra revelan que las preocupaciones de Benjamin pueden haberse hecho realidad con el saqueo de instalaciones nucleares. En tercer lugar. En primer lugar.

H a s t a el temor que engendran en el mundo les parece aceptable: En el caso actual. En cuanto a los objetivos. Desde el punto de vista de la pro- paganda. Youssef Ibrahim. Cuando Washington marchaba a paso firme hacia la guerra con Iraq.

Poco se discutieron por ejemplo. Comparados con estos objetivos. Entre tanto. Nicholas Pelham. Kenneth Bacon. Los participantes. Collateral Damage: Algunos funcionarios de la O N U se queja- ban: Guy Dinmore y Mark Turner. James Politi. El ex subsecretario de Defensa. The Saddam Hussein Reader. Thunder's Mouth. John Mueller y KarI Mueller. La guerra de Von Sponeck y otros.

Von Sponeck. Su sucesor. Aunque el conocimiento especia- lizado de los coordinadores de la O N U no tiene paralelo. Tun Kyat.

Iraq A Decade of Sanctions. Samina Ahmed. El argumento. Aunque trivial. Tal vez valga la pena repetir lo evidente. Siempre se espera que los peores escenarios no se materialicen. Geoff H o o n y otras figuras destacadas del Nuevo Laborismo. En diciembre de Jack Straw. Alemania y Francia.

Eso produjo la amarga cen- sura de Washington y numerosos columnistas. Para asegurarse de que Alemania y. Tampoco la Nueva Europa.

Silvio Berlusconi. Su anuncio amenaza- ba con aislar a los alemanes y franceses". Los resultados de encuestas suministra- das por G a l l u p Internacional y otras fuentes locales de casi toda Europa. La Vieja Europa. Steven Weisman. Echando un vistazo a las encuestas. Marc Champion. Tenemos que complacer a Estados Unidos cueste lo que cueste". Felizmente para Washington.. Dentro de ellos. D e l otro extremo del espectro. Los editorialistas fustigaban a los medios a su "izquier- da" un sector bastante grande.

Wall Street Journal. D e l lado liberal del espectro. M u y cierto. En otras palabras. La In- dia. Francia estaba en el kindergarten: Y como ha informado con entusiasmo Friedman en otras publicaciones. Es cierto. N a d a de eso importa con tal de que la India sea "seria". Pero tal vez no son verdaderos duplicados de Churchill y F D R.

Max Boot. M o r t o n Abramowitz. Amberin Zaman. Una guerra contra Iraq sigue siendo profundamente impo- pular entre los turcos. Morton Abramowitz. Recep Tayip Erdogan. Paul Wolfowitz. Pero rara vez se revela tan patentemente. Por obvios motivos. Exporting Democracy: Carothers considera que esos programas son "since- ros [pero] un fracaso".

C o m b i n a el punto de vista del investigador con el del insider.. In the Name of Democracy. El sistema de los pactos de 59 Breton Woods de la posguerra se basaba en el control de capitales y en monedas relativamente fijas.

Lynne Rienner. Penn State. Se 61 Timothy Canova. Los temores se remontan a A d a m Smith. Tlie Consumer Trap. Inundadas por este tipo de 64 propaganda desde la infancia. Entre los trabajadores. Captains of Consciousness. Entre los votantes. Desde esta perspectiva. Parafraseando a Lara Marlowe. El caso de Ceausescu. C o n el cambio de prioridades en C o m o ese tipo de soluciones ni siquiera estuvo per- mitido en el caso de Iraq. Desde la era Reagan-Bush 1 en realidad desde antes.

Recordemos la suerte de los infelices tiranos que recibieron el apo- yo de los actuales funcionarios hasta el final de sus sangrientos go- biernos. A h o r a hemos visto "las fosas comunes y las verdaderas dimensiones de la maldad genocida de S a d d a m ". Washington y sus aliados locales. Alan Cowell. En la cumbre de las Azores de marzo de Sin duda no los vamos a dejar subir al poder".

Brent Scowcroft. Paul Bremer. Washington ha estado contento de trasladar las respon- s a b i l i d a d e s y los costos a otros. El segundo ob- 68 Organigrama publicado en New York Times. Washington debe hacerse cargo. Sobre los dos primeros obje- tivos las personas decentes no pueden estar en desacuerdo: Por tanto.

En otras partes. En la parte inferior hay una casilla diecisiete.

No hay inconsistencia alguna. Tal vez es dema- 69 siado transparente: Iraq es un trofeo mayor. De- partamento de Defensa. Siete son generales. Se trata. Como a "los pueblos del Este. C o m o en Estados Unidos. Estados U n i d o s era firme partidario de ese paso. Business Week. La historia suena conocida. Las deplorables condiciones de trabajo y de v i d a mantienen altas las tasas de mortalidad.

Se dice que ahora U c r a n i a reemplaza a la Europa del Sur como fuente de mano de obra barata en el Oeste. Las "realidades del capitalismo moderno" tal como se evidencian en las regiones sujetas desde hace tiempo al dominio de Washing- ton han calado en gran parte de Europa del Este. Se discuten las causas.

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Para las encuestas. Al igual que sus antecesores. El colapso general ha sido de una severidad tal que hasta el monstruoso Stalin es recor- dado con cierto grado de aprecio: David Powell.

Europa no debe seguir un camino independiente. Los principios siguen vigentes a pesar de las nuevas circunstan- cias. American Foreign Policy. Aparte de las posibles contribuciones al detrimento de los sis- temas sociales de mercado de Europa Occidental. Sirve de medida el acaparamiento de la riqueza mundial por parte de Estados Unidos.

El sistema mundial. Estas estructuras han sufrido posteriores modificaciones. Los dominios imperiales. Los estrategas estadouni- denses se apresuraron a organizar el sistema mundial siguiendo pla- nes previamente trazados para satisfacer los "requerimiento[s] de Estados Unidos en un mundo en el que se propone detentar un poder irrebatible". Las potencias rivales quedaron devastadas o seriamente debilitadas.

Para Desde mucho antes de la Segunda Guerra M u n d i a l. Los resultados fueron muy apreciados por los beneficiarios na- cionales.

C o m o comentaba el ministro a sus colegas de gabinete. The Money Mandarins. Para fuentes y contexto general. The Issue of War. E Sharpe. Web of Deceit. Aaron David Miller. Irving Anderson. Preponderance of Power. Search for Security. The Other Arab-Israeli Conflict.

Oil War and American Security Yale. A la luz de la historia. Por su parte. R u s i a del Este es rica en re- cursos naturales. Lo mismo con Europa. A s i a se transformaba.

Avoiding the Road to Perdition". Corea del Norte tampoco llena el segundo requisito para un blanco: Tal como informa el grupo. Pero como parte del complejo de Asia del Nordeste cobra importancia por las razones que menciona el grupo de trabajo. Tomada aisladamente. Eso crea el problema esbozado por Kissinger. P o r razones par- cialmente relacionadas. En los tres casos. Fuera de las tres colo- 14 nias francesas en Indochina.

Working Paper No. Japan Policy Research Institute. Aunque los motivos de esta preferencia no son los mismos para los tres casos. John Price. Eso en parte puede ser racismo ordinario. Los nazis eran malvados. Mousie Dung.

Y estos eran una especie completamente d i s t i n t a de los Japs [japoneses]. Esas distinciones prolongaban la propaganda de tiempos de guerra. En el siglo xviii la C h i n a y la India eran importantes centros comerciales e industriales. La violencia es un poderoso instrumento de control, como lo prueba la historia. Similares temores, muy difundidos, 1. Las inquietudes del general Butler no son ligeras.

Funcionarios del gobierno de Estados Unidos filtraron estas propuestas a la prensa, por consi- derarlas "serias" y "negociables". Knut Royce, de Newsday. Sus fuerzas armadas convencio- 5. Tras la Segunda Guerra M u n d i a l. C o n variaciones. Por suerte p a r a los estrategas imperiales. European Empires from Conquest to Collapse. Vene- 9 Lloyd George. Al fin de la Segunda Guerra M u n d i a l. Pirates and Emperors. Africa del Norte y el M e d i o Oriente.

El problema era el consabido demonio: Image and Reality of the Israel-Palestine Conflict. En el M e d i o Oriente el villano era Nasser. En Indonesia el culpable era Sukarno. Los miedos parecieron co- brar realidad en A Revolutionary Year: The Middle East in A r a b i a Saudita y l o s otros emiratos del Golfo.

Sobre Indonesia. Subversion as Foreign Policy. Decade of Transition. King's College London Mediterranean Studies. The Israeli-Turkish Entente. Por separado. Irwin Wall. A Revolutionary Year. Esas opciones se patentizaron en Stalin y M a o. Esta "espantosa matanza colectiva".

En el general Ezer Weizman. La oferta de paz de Egipto no es" famo- []. Yitzhak Rabin. En sus memorias. El general H a i m Bar Lev.

El repudio de la d i p l o m a c i a por Estados U n i d o s e Israel produjo una guerra terrible. El desastre. Todo el proceso fue.

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